Imágenes satelitales: la predicción meteorológica fue solo el comienzo

Desde los tiempos de la Guerra Fría el mundo cuenta con una importante ventana de observación: las imágenes satelitales. Estas herramientas pueden definirse como la representación visual de la información capturada por un sensor adosado a un satélite artificial.

Si nos remontamos a la historia, las imágenes satelitales han tenido una impresionante evolución, como todo lo que tiene que ver con tecnología. La primera imagen de la Tierra, fue tomada por el satélite estadounidense Explorer 6 el 14 de agosto de 1959. El mismo año, la luna también fue retratada por el soviético Luna 3. Cómo olvidar una de las tomas más populares de nuestra Era la llamada “La Canica azul”, tomada en 1972.

En ese tiempo, eran pocos los satélites que lograban orbitar nuestro planeta. Hoy, son más de 3 mil los que lo orbitan en pleno funcionamiento. ¿Se dan cuenta de la cantidad de imágenes que recibimos día a día?

Con la innovación tecnológica no solamente se puede procesar de manera más fácil y rápida (al menos más que antes) una enorme cantidad de imágenes enviadas desde estos vigilantes espaciales, sino también puede conseguirse la alta resolución.

Entonces, desde el cielo hoy tenemos una gran cantidad de información que puede ser de utilidad. Esto, ha permitido que estas tomas tengan, hoy en día, más aplicaciones que predecir el tiempo, aunque desde ya debemos decir que fue aquí donde nació esta característica predictiva de los satélites.

Es conocido por todos que las imágenes satelitales ayudan a los meteorólogos a hacer un diagnóstico de cómo va a amanecer mañana. Sin embargo, la inyección de big data y su capacidad de procesar grandes cantidades de información- fotos en este caso- y la buena calidad de las mismas, hacen que en estos momentos la predicción se haya extendido a otras áreas.

Desde lo que parece más común como lo es la vigilancia, análisis de cambios de territorio, impacto ambiental, hasta otros como: tránsito, funcionamiento eléctrico y pobreza. Así es, Investigadores de Standford lograron combinar la vigilancia por satélite con machine learning para extraer información precisa de la pobreza y crear mapas de calor que ayuden a ONG’s y los Gobiernos a actuar de forma efectiva sobre las zonas menos favorecidas.

Pero eso no es todo, decenas de científicos están experimentando con estas tecnologías. Ya está en carpeta un proyecto para predecir sismos a través de este tipo de imágenes y también uno para saber cuándo va a hacer erupción un volcán.

¿Será posible? No lo sabemos, pero si pensamos en tiempos de “La Canica Azul” y miramos el gran abanico de opciones que el Big Data le añadió a las imágenes satelitales, podríamos creer que todo será posible.

Sin la irrupción del Big Data, ese tipo de información no habría alcanzado los niveles de precisión y acertividad que hoy entregan, por lo que es una herramienta que se posiciona con fuerza hacia el futuro. El Big Data potenció la utilidad de estas fotos a otro nivel, uno que va más allá de la curiosidad y se orienta en resolver grandes problemas de la sociedad.

 

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