Límites legales en el uso de los datos, ¿dónde estamos en Chile?

Hoy, hablar de Big Data resulta tan común como hablar de celulares, porque es tendencia. Desde el primer ordenador, que se fabricó por la década de los 40 en Alemania, hasta la nube ha sido un salto cuántico en un par de décadas.

Mientras más avanza la tecnología, más datos generamos. Hasta el año 2014 habíamos producido más información que en toda la historia de la humanidad y sigue creciendo. Ahora hablamos de Exabytes, Petabytes y hasta Zetabytes con medidas incuantificables para quienes no se manejan en el lenguaje de la informática, pero que significan UN MONTÓN de datos.

¿De dónde proviene esta data masiva? De las empresas, de la gente, de los celulares, de internet. Hoy todo lo que usamos genera datos. Antecedentes que sirven para mejorar procesos y entregar soluciones a problemas de la sociedad. El punto es que recopilar, almacenar y utilizar esa información raya en lo personal.

Cada usuario entrega sus datos tras una autorización simple vía internet cada vez que decide adscribirse a algo, pero ¿para qué? nunca se sabe. Como país estamos aún en pañales en cuanto a normativas que regulen el uso de esta información.

En España, por ejemplo, existe un sólido cuerpo legal que fiscaliza esta actividad y la obtención de recursos para Data Science, normando incluso la competencia ilícita a través del uso de datos de manera indiscriminada.

La información es el activo más importante de muchas compañías y su valor radica en el uso que se les da. Esto implica consentimiento, entrega de datos lícita y tener una finalidad limitada, clara. ¿Es correcto autorizar vía internet el uso de mis datos sin saber para qué son usados? Necesitamos que Chile ponga límites y establezca un marco regulatorio al respecto, ya que esto puede afectar la confianza y significar un obstáculo para el desarrollo de nuevas tecnologías.

Según la tendencia, este 2018 nuestro país será uno de las naciones que más énfasis pondrá en el Big Data, lo que debería implicar una buena gobernanza en la materia, la cual transmita seguridad a las personas. Nuestra Ley de Datos está vigente desde 1999, un poco antigua de cara a nuestro presente, pero está lejos de establecer reglas claras para el creciente mercado de datos que se enmarquen en los derechos de los usuarios. En definitiva, la aplicación de límites, en este caso, beneficiará la industria del Data Science al tener las reglas del juego establecidas.

A pesar de esta falta de regulación en DataCiencia suscribimos los mayores estándares que garanticen la tranquilidad de nuestros clientes, tal como pudieron enterarse en nuestro post anterior. 

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