IoT, desde lo continuo a lo discreto ¿Cuándo usar lo justo y necesario?

Nikola Tesla lo adelantó en una entrevista que dio en la revista Colliers en 1926: “Cuando lo inalámbrico esté perfectamente desarrollado, el planeta entero se convertirá en un gran cerebro, que de hecho ya lo es, con todas las cosas siendo partículas de un todo real y rítmico y los instrumentos que usaremos para ellos serán increíblemente sencillos comparados con nuestros teléfonos actuales. Un hombre podrá llevar uno en su bolsillo”

Todo un visionario si pensamos en hoy, 92 años después, el IoT o Internet of things está contribuyendo a hacer del mundo un gran cerebro, como lo planteó este inventor. El internet de las cosas está siendo el objetivo de muchas compañías por estos días. La sola idea de poder atribuirle a los artefactos la capacidad de enviarnos información que puede ser de nuestra utilidad suena como sacado de una película futurista, pero no, es real.

Cada vez es más común que grandes marcas ofrezcan refrigeradores, tostadoras, equipos de música, hasta luces que pueden encenderse y apagarse de manera remota y que sensorizan la actividad humana para entregar reportes que simplifiquen la vida, tales como avisar cuando la ropa está lista o cuando falta un alimento en la nevera, entre otras cosas.

Si lo llevamos a usos más industriales, el que los objetos puedan interactuar con las personas, a través de la comprensión del entorno mediante sensores y redes inalámbricas, puede ayudar a mejorar la logística de una empresa, optimizar la cadena de producción y recoger datos que jamás se pensaron, como características de los consumidores, reacciones, emociones y sensaciones.

Tal parece que todo apunta a convertirse en lo que anticipó Tesla, un gran cerebro conectado. Pero vamos más allá. Tendemos a pensar que el funcionamiento del cerebro es continuo, sin embargo, según la teoría del disparo neuronal, la acción de las neuronas no es continua, es todo o nada, es cosa de una descarga eléctrica. Por otra parte, pensar que el cerebro es discreto, sólo porque las neuronas se comportan así sería un error, ya que podemos percibir y almacenar información de manera continua. Entonces, es posible pensar que la acción conjunta de millones de procesos discretos puede derivar en una entidad contínua. Lo mismo ocurre con el IoT.

Primero, ahondemos un poco en lo discreto y lo continuo. Cuando miramos una foto, vemos un entero, una unidad completa e indisoluble, pero cuando la miramos de cerca muy cerca, podemos darnos cuenta que esa foto existe gracias a la presencia de miles de pixeles que juntos conforman una unidad. Es decir, los pixeles son entidades discretas dando paso a un continuo, la foto.

Esto ocurre con el IoT, si pensamos que el internet de las cosas funciona como una gran unidad entregando información en tiempo real, nos equivocamos. El IoT es posible entenderlo y optimizar su funcionalidad si comprendemos el objetivo que tiene cada una de las partes que lo componen. O sea, si tenemos una casa inteligente, por ejemplo, la totalidad de la vivienda tecnológica sería un contínuo, pero ¿Para qué? ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué información está entregando cada una de las partes conectadas?

Si nos enfocamos en la cantidad de datos que los objetos sensorizados pueden entregarnos, tendríamos que dejar de hablar de big data y empezar a decir, como dijo Sebastián Soriano, director de Berec, Huge Data. ¿Qué hacemos con esta información? La usamos para facilitar los procesos, pero ojo, no hay que abusar. No es sólo automatizar por automatizar, ni recoger información por recoger, lo importante de esto es el propósito de cada uno de los discretos que configuran el continuo que estamos considerando como “inteligente”.

En efecto, podemos ver en las ferias de tecnología como muchas cosas hoy están adquiriendo la categoría de automatizado, pero cuidado, siempre podemos obtener datos de todas partes, lo importante es lo que hacemos con ellos. Recuerda que el análisis y el procesamiento de la data puede llevarte a obtener importantes ventajas competitivas, si lo llevamos al plano empresarial. Sobre todo si sabemos lo que queremos obtener de cada uno de los discretos que conforman nuestra unidad conectada.

Entonces, ¿qué esperar del IoT? Innovemos, sensoricemos y recolectemos datos, pero siempre apuntando a un proyecto en particular, usémoslo de manera justa y necesaria para lograr el objetivo propuesto y para esto, obvio que Dataciencia puede ayudar.

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